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La paz y la palabra: para aprender dialogando

Sin matar falta algo en las corridas.

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Adrián González da Costa -

MEDIA VERÓNICA A SARKOZY
"Sin matar, falta algo en las corridas"
MARÍA R. SAHUQUILLO - Vilamoura - 18/08/2007

Pedrito de Portugal es uno de los toreros más famosos de este país, pero también uno de los casos más sonados de enfrentamientos con la justicia. El 12 de septiembre de 2001 cometió un delito: matar a un toro al final de una corrida, prohibido en Portugal, y que hace unos años se castigaba incluso con la cárcel. Ahora, Pedrito debe pagar una multa de 105.000 euros por finalizar la corrida a la española, es decir, con la muerte del animal. "El hecho de no matar hace que falte algo en las corridas. Es un arte incompleto", asegura. Nacido Alexandre Pedro Dos Anjos Roque Silva hace 30 años, tomó la alternativa en junio de 1994 en Badajoz. "Portugal es el único país del mundo taurino en el que no se mata a los toros", critica. Pedrito dio muerte a un toro al final de la corrida que celebraba mano a mano con Jesulín de Ubrique en la plaza de Daniel Nascimento de Moita, una pequeña ciudad al sur de Lisboa. "La plaza estaba llena de gente. En el tercer toro hice un faenón y la plaza entera se puso en pie con los pañuelos en la mano y gritando 'mata, mata, mata', había mucha locura", recuerda. Se dejó llevar por el momento y decidió "ejecutar la suerte suprema como un profesional", dice.
Dos años después era condenado a pagar una multa por infringir la ley que prohíbe matar a los toros durante las corridas. Después de recurrir hasta el Tribunal Constitucional deberá pagarla. Desde entonces, termina todas sus corridas fingiendo una estocada de muerte. Lo sucedido con Pedrito en la plaza de Moita reavivó el debate sobre las llamadas touradas de morte. Un año después, la plaza de toros de Barrancos, una pequeña localidad del Alentejo, cerca de la provincia de Huelva, recibía una autorización especial para matar toros en la lidia por "cuestiones de tradición y cultura popular". Se celebró allí la primera corrida con la muerte de un toro autorizada en Portugal en 74 años. Hoy, la de Barranco es la única plaza que permite celebrar corridas de toros a la manera tradicional. En el resto, la fiesta se limita al capote y las banderillas.

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